De guacamayas a pájaros panda…

Poco a poco he ido entendiendo eso que me decían del clima tropical y todo aquello que conlleva, sí, la verdad es que aunque vayas de vacaciones a países con las cuatro estaciones, generalmente lo tomas como algo temporal y no asumes lo maravilloso de vivir doce meses con un clima cálido y agradable, donde puedes ir a la playa en cualquiera de esos meses al igual que puedes subir a una montaña y agarrar un poquito de frío.

En estos lados del mundo la cosa se torna muy distinta a ese trópico espectacular, como leí por ahí en algún momento, vivimos nueve meses de invierno y tres de infierno. Pero, siempre con el pero, yo discrepo de este comentario. Sí, es verdad que el otoño y la primavera parecen temporadas invernales, días más días menos, pero lo parecen, ahora bien, nada que no se pueda solucionar con una buena calefacción o un buen aire acondicionado en el verano, bastante hidratación y café bien humeante para calentarse de adentro para afuera.

Hoy caminaba con un ventarrón a tres grados centígrados, y por supuesto que no hay forma de llevar una calefacción portátil, pero bien abrigada cual cebolla, con mi bufanda hasta la nariz y el gorro cubriéndome hasta los ojos pude caminar, casi no veía donde pisaba, pero llegué menos congelada que mientras esperaba el bus en la parada de mi casa, donde inmóvil miraba absorta hacia la calle esperando ansiosa que llegara el dichoso 651 para que me llevara a Moncloa.

Ya en el metro provocaba quitarse todas esas capas con las que nos refugiamos del frío, pero sabiendo que al salir volvemos a ese temporal, dejamos todo en su lugar para que no falte nada al subir a la realidad.

Así, envueltos cual hallacas nos enfrentamos cada día a este invierno, en mi caso, disfrutando de cada momento:

Mirar a lo lejos la Sierra que nevada nos enmarca ese paisaje hermoso que veo por mi ventana. En un plano un poco más cercano veo las chimeneas de los demás portales y me siento como si estuviese en las calles de Mary Poppins. Al salir y suspirar al ver cómo sale el humo por la boca me siento cual muchachita con juguete nuevo. Pisar las hojas secas y disfrutar escuchando el sonido que hacen. Correr, porque si corres pasas menos frío o eso creo yo. Vestirse con abrigos que nos hacen ver tan elegantes que al confrontarnos con el verano sentimos que en esa época andamos desarreglados. Disfrutar de la época navideña en donde entiendes por qué Santa Claus va tan abrigado. Y esperar que caiga así sea un copo de nieve para sonreír y brincar sobre estas calles frías y darle emoción a mi yo interno que busca mostrar la felicidad de estar y de pertenecer.

Y así tantas otras cosas.

Feliz día para ti.

Mireya

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